Este sábado, a partir de las 15:00 horas, la empresa Calzatex abrirá las puertas de su nuevo punto de venta directo al público, ubicado en el emblemático predio del Parque Industrial donde operaron históricamente Alpargatas y Calzar.

La inauguración se proyecta como un evento festivo que contará con desfiles, música y shows folclóricos, permitiendo a los vecinos conocer de primera mano la amplia gama de calzado que la firma produce en la provincia. El local funcionará de lunes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas, y debuta con una agresiva promoción de 2×1 en todos sus productos —incluyendo zapatillas, botas de lluvia y alpargatas—, buscando ofrecer precios competitivos que faciliten el acceso al consumo local y apoyen a emprendedores regionales.
Sin embargo, detrás de la celebración por este nuevo canal de comercialización, subyace una realidad alarmante para la industria manufacturera. Gustavo Moreno, titular de Calzatex, reveló que el ambicioso proyecto original, que proyectaba la creación de 300 puestos de trabajo, se encuentra hoy drásticamente frenado por la coyuntura económica nacional.
De los 70 empleados que la firma llegó a consolidar en su primer semestre, actualmente solo permanecen 35, lo que representa apenas el 10% del objetivo inicial. Esta reducción de personal ha dejado el 70% de la maquinaria de última generación inutilizada, un símbolo del impacto directo que la caída del consumo y el cambio de políticas económicas han tenido sobre la capacidad productiva de la planta.

Moreno expresó su profundo malestar frente a las actuales políticas de importación y las declaraciones de funcionarios que minimizan el cierre de industrias. El empresario cuestionó la visión teórica de quienes sugieren “reinventarse” sin haber gestionado nunca una estructura de personal, denunciando que el fomento de la importación destruye el empleo genuino: “Una planta que requiere 300 personas para producir puede manejarse con solo 15 si se dedica únicamente a importar”, sentenció. Además, desmintió que la apertura comercial se traduzca necesariamente en precios más bajos para el consumidor, señalando que muchos industriales optan por convertirse en importadores para reducir costos propios sin trasladar ese beneficio al mercado interno.
A pesar del “desgaste permanente” que describe Moreno —quien ya atravesó el cierre de su fábrica familiar en la década de los 90—, la apertura de este local físico representa una apuesta por la supervivencia y la resiliencia. Calzatex busca capitalizar la fidelidad de sus clientes y la experiencia de sus trabajadores para sostenerse en un mercado que hoy le impide alcanzar su potencial de 3.000 pares diarios. Con esta iniciativa de venta directa, la empresa intenta sortear la crisis, manteniendo la esperanza de que el sector industrial recupere el dinamismo necesario para poner en marcha, una vez más, la maquinaria que hoy descansa bajo fundas de protección.

