El martes 12 de mayo buena parte de la sociedad volvió a movilizarse acompañando el reclamo de cumplimiento de lo que ya fue aprobado – vetado – insistido – judicializado e hiper-reclamado cómo financiamiento universitario.
Una vez más el “Crack Trasnacional” que nos gobierna, tiró del mantel y rompió todo.
Evidentemente lo que le cuesta entender es que, la universidad del futuro inmediato no puede ser un título; tiene que ser un sistema vivo. Menos años, más habilidades. Actualización constante. Criterio sobre memoria para saber interpretar, aplicar y decidir bajo presión.
A la universidad no hay que eliminarla sino redefinirla, pasar del “templo del saber” al laboratorio de experimentación.
El “tongocho nacional” me recuerda un poco a aquel cíclope de la Odisea de Homero, llamado Polifemo, quien encierra en una cueva a dos hombres, se los devora y expresa abiertamente que desprecia las normas morales.
El cíclope Polifemo, que se hacía llamar NADIE, recibe venganza de su amoralidad viendo como última escena una estaca de olivo endurecida a fuego, clavada en su (único) ojo.
Nuestro cíclope argento que sólo tiene ojo para el déficit fiscal, gobierna con fuerza centrífuga expulsando por inercia a propios y ajenos de la posibilidad de una vida de regular y digno bienestar.
Tan así es esto que, al momento de redactar estas líneas todavía no se han registrado ni en hospitales, ni en clínicas casos de argentinos a los que les salgan dólares por las orejas. Aunque el paciente cero de esta epidemia podría ser tranquilamente, Manuel. (Adorni o Quintar). ¡Ja!.
Volviendo a la marcha universitaria, habría que escuchar a “Ale” Fantino afirmar despectivamente que una majada de monoteístas del ESTADO, sólo marcharon por sus putos privilegios, casi como diciendo: qué marcha de mierda, ¿no?.
¡Alto! ¡Esperen! ¡No se enojen!
Porque sólo solito, Alejandro pasó a ocupar un lugar de privilegio en la heladera de -lo que llamo- los periodistas yogur.
Son esos periodistas que si los volteás y mirás el culito del pote, tienen impreso la fecha de vencimiento.
Y está claro que cuando se vaya el cíclope Polifemo, desenchufará la heladera y entrará en apestoso estado de putrefacción.
Gustavo “Zapa” Loggia
@zapaloggia




