¿Qué te pasa Nueva York?

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La gestión de Zohran Mamdani en Nueva York ha logrado lo que la ortodoxia calificaba como “imposible”: eliminar un déficit de 12.000M $ en 100 días sin afectar los derechos de la clase trabajadora.

Alcalde neoyorkino Mamdani

Una patada al dogma financiero:

Durante décadas, el liberalismo instaló la premisa de que el déficit solo admite la privación como superación. Sin embargo, la evidencia en NYC demuestra que el déficit no es una ausencia de recursos, sino el resultado de una fuga sistémica de capitales y una asignación de prioridades en favor de la renta corporativa.

El Socialismo como tecnología de gestión probada:

El éxito de este modelo radica en la comprensión de que la inversión social posee un multiplicador económico superior al recorte. Al fortalecer el poder adquisitivo de las mayorías y gravar las rentas improductivas, se activa un ciclo de recaudación que la tecnocracia liberal suele ignorar en sus proyecciones.

Es eficiencia sin crueldad:

La derecha internacional ha buscado homologar el concepto de “eficiencia” con el de “sacrificio social”, pero la experiencia de 2026 prueba que el equilibrio fiscal es alcanzable mediante la justicia distributiva.

El superávit aparece cuando el Estado cesa de subsidiar privilegios y comienza a capturar el excedente allí donde se concentra.

El quiebre del chantaje.

Lo que inquieta al poder financiero no es el saldo de las cuentas, sino la prueba empírica de que el bienestar es financiable. El éxito de Mamdani desmonta la narrativa de la “escasez inevitable” y expone que la inviabilidad de los servicios públicos era, en realidad, una decisión política, no una restricción contable.

La reducción a cero del déficit en Nueva York es la autopsia definitiva del neoliberalismo. Demuestra que el socialismo democrático no solo es éticamente superior, sino técnicamente más eficaz para administrar la complejidad de una metrópolis global.

Cuando el Estado abandona el rol de garante de la ganancia privada para asumir el de gestor del bien común, las cuentas cierran y la estructura social se estabiliza. El socialismo no es una expresión de deseo, es la respuesta técnica al fracaso del modelo extractivo.

 

Adrián Ramirez

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