¿Y si Adorni ganó el Quini 6?

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El caso Adorni no para de estallar.

Desde aquel viaje con su esposa, Bettina a Nueva York, la sucesión de hechos sospechosamente turbios que lo envuelven, se le suceden de manera novelada.

El insondable juez Lijo que, adormece algunas causas de su juzgado, en ésta se muestra “protéico”. Y está bien.

El caudal de hechos escandalosos en torno a Adorni adquieren forma de novela. Cada 48 horas -aproximadamente- se presenta un nuevo capítulo con una trama central e historias satelitales que van alimentado la GRAN TRAMA.

El guión va ordenado bastante puntillosamente. Cuando empieza caer un escándalo, aparece otro. Y así avanza la narrativa. Se suceden los capítulos y la sociedad, bastante absorbida por la tensión del drama, la consume con pochoclos y la comenta hasta en los talleres de mecánica general.

Nadie en los barrios, ni en los “remate feria” presume un buen final de saga. Sólo en las películas de Hollywood el protagonista sobrevive a tamaña balacera. Y esto no es ficción, baby. Es sospechoso endeudamiento.

Es rarito que el gobierno que se vanagloria del superávit fiscal, tenga un MACRO funcionario, generándose por lo menos hasta ahora un suspicaz déficit. Gasta más (mucho más) de lo que declara ganar.

Probablemente Manuel engrose la inquietante estadística que refleja en brutal endeudamiento que padecen las familias –no jefas de gabinete- de la Argentina.

Para la gran mayoría de los endeudados argentos, Manuel está al horno, se quemó rápido. Se arrebató y aparece crudo por dentro.

Probablemente Javier, que anduvo algo distraído en los alineamientos internacionales, olvidó que lo había dejado en el horno de su codicia.

 

Gustavo “Zapa” Loggia

@zapaloggia

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