Con despidos la crisis ahora llegó a la hotelería pampeana

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El sector hotelero y gastronómico de la provincia de La Pampa atraviesa una profunda crisis económica que se ha cobrado su víctima más impactante en el Hotel Mercure de Santa Rosa.

Según detalló Graciela Ortiz, Secretaria General de UTGRA en la provincia, en la mañana de Emisora Pampeana el establecimiento cerró de forma definitiva su restaurante y su spa, lo que derivó en la drástica reducción del 50% de su plantilla, pasando de 27 a solo 12 empleados en la actualidad. Desde la empresa argumentaron que la medida responde a una caída total de la ocupación y a la falta de clientes por la pérdida del poder adquisitivo de la población; no obstante, catalogaron los cierres como “provisorios” a la espera de una mejora en el contexto económico, mientras el hotel opera hoy únicamente con su cafetería, recepción y un número reducido de mozos.

La situación del personal afectado expone la vulnerabilidad de los trabajadores en este escenario recesivo. Mientras algunos empleados optaron por retiros voluntarios y otros fueron trasladados al Casino Club, el gremio advirtió que las indemnizaciones que se están abonando promedian el 80% de lo que corresponde por ley. Ortiz denunció que, en muchos casos, estos acuerdos o retiros no respetan los parámetros legales, sino que se configuran como presiones aceptadas por la desesperación de los propios trabajadores ante el desempleo. Frente a esto, la conducción de UTGRA anticipó que revisará individualmente cada caso para asegurar la defensa de los derechos laborales.

Este panorama crítico no es un hecho aislado, sino el reflejo de un desplome generalizado en toda la provincia, donde el consumo gastronómico y la hotelería sufrieron una acelerada caída en los últimos tres meses tras el período estival. Actualmente, los hoteles pampeanos registran una ocupación de apenas el 40% al 50% —con casos extremos de establecimientos en ruta trabajando a menos de la mitad de su capacidad o con un solo huésped—, una cifra alarmante si se considera que el umbral mínimo de rentabilidad requiere al menos un 70% de las plazas cubiertas. Para evitar el cierre definitivo, los empresarios del sector se encuentran recurriendo al endeudamiento con la expectativa de una reactivación futura, una tendencia de retracción del gasto turístico que se replica a nivel nacional.

Ante esta realidad, la postura de UTGRA apunta de manera directa contra el rumbo económico actual. Ortiz atribuyó la crisis a las políticas del gobierno, afirmando que perjudican severamente a las pequeñas y medianas empresas y, en consecuencia, a los trabajadores. Asimismo, la dirigente lamentó la falta de empatía del 90% de los empleadores, quienes priorizan el negocio por sobre el bienestar del personal, y manifestó un enérgico rechazo a cualquier intento de reforma laboral que busque recortar conquistas históricas. El gremio, que planea convocar a las cámaras empresariales para delinear salidas conjuntas inspiradas en la gestión de la pandemia, advirtió que los derechos de los trabajadores tienen 150 años de historia y que precarizar la fuerza laboral solo empeorará la calidad de vida de la sociedad.

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