La cadena de ganados y carnes en la Argentina atraviesa uno de los escenarios internacionales más propicios de su historia, impulsada por una demanda global incesante y una oferta restringida que ha catapultado los precios internacionales a récords cercanos a los U$S 7.000 la tonelada.
En este contexto de alta competitividad, el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), Georges Breitschmitt, aseguró en el marco de la muestra Agroactiva tras regresar de una misión comercial estratégica en China, manifestando un sólido optimismo respecto al presente y futuro de la actividad pecuaria local y remarcando la necesidad imperiosa de capitalizar esta coyuntura mediante políticas que estimulen de forma efectiva la producción nacional.
Uno de los hitos más sobresalientes de esta expansión radica en el impresionante dinamismo del mercado de Estados Unidos, un destino que proyecta saltar de una facturación de 300 millones de dólares el año pasado a valores cercanos a los 900 millones de dólares para este ciclo 2026, consolidado por el acuerdo de libre comercio entre la Casa Blanca y la Casa Rosada y apuntalado históricamente por la fuerte inversión técnico-financiera del propio instituto. A este vertiginoso crecimiento en Norteamérica se le suma el cumplimiento prácticamente total de la exigente Cuota Hilton asignada por la Unión Europea —en medio de complejas discusiones en el bloque del Mercosur por la redistribución de cupos— y la certeza de un mercado de exportación hacia el gigante asiático plenamente asegurado, con 511.000 toneladas consolidadas para los próximos tres años.
Mirando hacia el futuro cercano, la estrategia del sector se focaliza ahora con firmeza en la apertura y consolidación de plazas de altísimo valor en el continente asiático, donde Indonesia ya representa una realidad tangible con plantas frigoríficas locales formalmente aprobadas bajo un esquema de comercialización estatal obligatoria para países libres de aftosa con vacunación. En paralelo, las gestiones burocráticas y sanitarias con Japón —reconocido internacionalmente por sus estrictos y rigurosos estándares de control de calidad— se encuentran transitando sus fases definitivas de evaluación técnica, lo cual sitúa a la ganadería argentina a las puertas de un acceso inminente a una de las góndolas más codiciadas y de mayor poder adquisitivo del planeta.
No obstante las proyecciones sumamente favorables, la dirigencia sectorial advierte que el verdadero desafío consiste en resolver el histórico estancamiento del rodeo nacional, el cual permanece en torno a las 50 millones de cabezas mientras competidores regionales como Brasil han logrado expandir su stock hasta los 230 millones de animales. Para no perder este tren comercial definitivo, resulta indispensable implementar de manera urgente incentivos estructurales que le permitan al productor primario retener vientres, mejorar las tasas de destete e incrementar de forma sostenida el peso de faena, garantizando así un volumen de oferta suficiente que pueda abastecer con éxito tanto la sostenida demanda de los consumidores locales como la formidable aspiración de los nuevos mercados internacionales.



