Con la Democracia, no. – Editorial

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Desde un tiempo a esta parte el más simple de los observadores era capaz de pronosticar, la involución de la política como noble actividad en función de los supremos y nobles intereses de todos los ciudadanos.

Lo más triste del fenómeno es la generalización y la transversalidad de la decadencia en todos y cada uno de los espacios y en toda la geografía nacional,  provincial y local. Suelo decir que las generalización es la más perezosa de las formas del razonamiento individual y colectivo.

Es también una elegante forma de autoexcluirnos del conflicto, -si digo que son todos iguales-, está la oculta intención de que yo soy el diferente y no responsable.

Cuando hace cuarenta años se recuperó la democracia como forma y sistema de gobierno éramos conscientes de qué se habían filtrado en ella muchos antiguos vicios, lo que hace de la misma una democracia acotada. Para que sea de simple entendimiento, hacemos como que jugamos a la democracia, pero las reglas y los consensos básicos de entendimiento los ponen los “históricos dueños de la pelota”, los que cuando las cosas no salen como pretenden, sí son parte del equipo, se llevan la pelota y cierran la cancha.

Y ahora “trémulos de pavor”, tratan de ensayar discusiones vacías de contenido desde siempre, eso sí….políticamente correctas, sin ofender a nadie, no sea que perdamos un voto,  esa es la consigna.

De verdad que había, y aún hay una sociedad que se llenó de miedos a las verdades inocultables,  para dar paso a discusiones banales, que fueron capaces de poner en superficie, no solo los políticos, también los difusores en todas sus formas de esta mediocridad, que nos condenó a esta realidad inexorable.

Producto de todo lo expuesto anteriormente, en este habitad político, la novedad es la aparición de un fenómeno totalmente disruptivo, como una forma de canalizar la decepción, no solo con los políticos, sino con la propia democracia como sistema….y ese es lo que nadie quiere ver ni se anima a decir, el fracaso de la democracia y todo lo que ello implica.

A Milei, lo trajimos TODOS!!!!, no nació por generación espontánea, ni por esporas invisibles como los hongos.

Tampoco llegó al frente de un ejército de gladiadores místicos e invencibles o se hizo del poder, producto de una estrategia napoleónica. Le bastó apenas una boletas moradas que nadie repartió, pero que llenaron urnas desde la Quiaca hasta Ushuaia.

Creo que se pueden hacer miles de análisis para explicar lo ocurrido algunos interesados, otros ingenuos, la mayoría tratando de sacar su propia responsabilidad y allí el error de repetir acciones, para esperar resultados distintos con la lógica de siempre.

Pero quizá lo peor de no entender el resultado es no darse cuenta que hay una sociedad que conscientes o inconsciente está dispuesta a que se rompa todo, con la quimera de que algo nuevo y mejor pueda haber, aun cuando nada indique que eso ocurra.

No hace falta recitar el preámbulo con vos impostada para ponerte una pátina democrática. Tampoco tratar de casta a todos quienes hacen política, porque solo demuestra que  igualan a los distintos los que nunca aprendieran a clasificar.

La democracia, no es un bien, que se pueda asumir con beneficio de inventario.

Está claro que hubo cosas que no se pudieron, que no se quisieron y otros que no se  supieron, pero no es responsabilidad de la democracia, es responsabilidad de quienes gestionaron en su nombre.

Está claro que en el más democrático de los espacios, siempre deben existir liderazgo, ordenadores para evitar los estados asamblearios permanentes, que estancan las decisiones.

Por eso digo, yo voy a votar, y no será en blanco, no pienso transferir mi derecho a decidir. No votar también es una forma de elección.

A cuarenta años la deuda no es con la democracia solamente, es con la propia República y todos y cada uno de sus ciudadanos.

Como dijo Alem: “Es necesario que todos se convenzan de esta verdad: que el pueblo es el único  artífice de su destino.”

La libertad necesita ser conquistada y conservada por la conducta digna y perseverante del mismo pueblo, y si este en vez de merecer o exigir con entereza gobiernos libres y honrados se presta dócilmente a la explotación de círculos menguados o de sus gestiones personales, siempre peligrosas, tendrán el gobierno creado por su inepcia y por su cobardía; es decir; tendrán el gobierno que merezca su propia indignidad.”_

Luis Cazanave

Diputado MC UCR 1983

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